Como todos los años, desde la Fundación Pro Tejer se realizó la encuesta anual. Con la participación de más de 80 empresas de la cadena de valor textil e indumentaria de todo el país, donde se relevó como fue el desempeño productivo del año pasado y cuáles son las perspectivas para el año que corre. La muestra fue balanceada según segmento productivo (insumos textiles, hilandería, tejeduría, acabado, confecciones y marcas). Respecto a la composición según tamaño, se observa una mayor participación de micro y pequeñas empresas (54%), seguido por mediana (39%) y por último, las empresas de mayor
tamaño (6%).
Evolución 2021
Entre los principales hallazgos se destaca que 8 de cada 10 empresas informan haber mejorado su desempeño y ventas respecto a 2019. Sin embargo, la falta de recuperación del poder adquisitivo y el consumo interno actuó como una limitante para el crecimiento del sector. Cabe mencionar que las pequeñas empresas fueron las que tuvieron mayores dificultades para recuperarse luego de la pandemia. En línea con esto, el 83% de los establecimientos encuestados manifiesta haber alcanzado un uso de la
capacidad instalada superior al 61%. Un gran traccionador del desempeño del sector fue la inversión. 6 de cada 10 empresas invirtió en el 2021 y 9 de cada 10 lo están haciendo en distintas tecnologías de la industria 4.0. En cuanto al empleo, 5 de cada 10 empresas incorporaron nuevos trabajadores, superando los niveles registrados en 2019. Las hilanderías, tejedurías, tintorerías y marcas fueron los segmentos que tuvieron
un mayor dinamismo, mientras que la creación de puestos de trabajo en la confección estuvo más rezagada. Del total de las empresas encuestadas, el 27% ha exportado durante 2021 y, de estas, el 57% ha superado los niveles de 2019. Entre el universo que no ha registrado ventas al exterior en los últimos años, el factor competitividad-precio surgió como el más influyente a la hora de lanzarse a la conquista de mercados. Los
costos de la logística internacional fue el segundo motivo más mencionado, sobre todo en empresas medianas. En cuanto a las compras desde el exterior, 6 de cada 10 empresas registraron importaciones y más de la mitad aumentaron sus volúmenes importados con relación a 2019. La mayor parte de las empresas (50%) concentraron sus importaciones en bienes iniciales, sobre los cuales la agregación de valor es mucho mayor. A su vez, el 45% de la muestra informa que tuvieron dificultades para importar, principalmente
obstáculos para acceder al mercado de cambios y girar divisas.
Perspectivas 2022
Las expectativas para el año 2022 son muy buenas. 8 de cada 10 empresas estima que las ventas crecerán en este año, aunque muchas sostienen que la pérdida del poder adquisitivo podría actuar como limitante. En línea con estas perspectivas, casi la totalidad de las empresas planea mantener o ampliar el uso de la capacidad productiva, 7 de cada 10 realizar nuevas inversiones y 5 de cada 10 contratar nuevo personal. A mayor tamaño de empresas, se observan respuestas más positivas. Frente a una mayor producción, las empresas de los eslabones iniciales de la cadena prevén una mayor necesidad de aumentar importaciones de insumos no fabricados en el país. Dentro de las principales limitantes al crecimiento de este año, se destaca la incertidumbre macroeconómica, presión tributaria y escasez de personal calificado





