Hay sueños que tardan en llegar, pero cuando finalmente se concretan tienen un valor aún más especial. Y este viernes, la Escuela de Hockey Club Parque Esperanza vivió uno de esos momentos: inauguró su soñada cancha de césped sintético, poniendo el punto final a un proyecto que comenzó a gestarse en 2023 y que durante años movilizó a toda su comunidad.
Familias, jugadores, jugadoras, entrenadores, asociados y colaboradores fueron parte de un camino que tuvo esfuerzo, actividades para recaudar fondos, trabajo en equipo y, sobre todo, la decisión de no bajar los brazos. Después de todo ese recorrido, la nueva cancha ya está lista para ser disfrutada por las distintas categorías que practican hockey en el predio de Belgrano y Dr. Muñiz.
El momento estuvo cargado de emoción para quienes durante años trabajaron para que ese espacio pudiera existir. Porque detrás de la superficie nueva, de la cancha terminada y de la obra inaugurada hay mucho más: años de sacrificio, actividades, reuniones, esfuerzos compartidos y personas que decidieron seguir apostando por el crecimiento del hockey.
En el marco de la gran inauguración, que contó con la presencia del intendente Leonardo Boto, su presidenta, Silvia Ferreyra, manifestó que “cuando miro esta cancha, no veo solamente una obra terminada. Veo un grupo profundamente humano y resiliente… Veo un camino. Veo horas de trabajo, pasteles, empanadas, rifas, pollos, reuniones, proyectos, preocupaciones, discusiones, decisiones y, también, muchos sueños compartidos”.
“Porque llegar hasta acá no fue fácil. Somos un club de barrio social y deportivo. Somos el primer club de barrio que tiene su cancha de césped sintético con el incansable y puro esfuerzo de sus socios. Cada metro cuadrado tiene el nombre de cada uno de nosotros. Que pusimos la mente, el cuerpo y peso a peso para que hoy lo estemos pisando”, agregó.
Y en esa línea, remarcó que fue “un sueño que comenzó en el 2023 con un horizonte lejano que hoy alcanzamos. Con una alfombra usada, en muy buen estado. Con un traslado que fue una odisea, pero con gente que se cruzó en el camino para darnos tranquilidad, certeza y mucha fe. El camino estuvo lleno de obstáculos y adversidades. Hubo momentos de incertidumbre, dificultades que parecían difíciles de superar y situaciones en las que tuvimos que detenernos, repensar y volver a empezar. Pero si hay algo que nunca perdimos fue nuestro objetivo. Siempre supimos hacia donde queríamos ir”.
“Construir no significa que todos pensemos igual. Construir significa poder escucharnos, expresar nuestras diferencias, discutir cuando es necesario y encontrar acuerdos que nos permitan seguir avanzando. Porque una comunidad se fortalece justamente de esa manera: cuando cada persona puede aportar su mirada, cuando las diferencias no nos separan, sino que nos ayudan a crecer y cuando somos capaces de poner un objetivo común por encima de las individualidades”, analizó.
Y añadió: “Esta cancha es el resultado de ese trabajo. Del esfuerzo de muchas personas. De quienes estuvieron desde el comienzo. De quienes se sumaron en el camino. De quienes aportaron tiempo, trabajo, ideas, recursos y compromiso. Nada de esto se construyó en soledad. Pero también aprendimos que cuando existe respeto, compromiso y un objetivo claro, podemos superar las diferencias y transformar las dificultades en nuevas oportunidades. Hoy tenemos esta cancha. Y seguramente, cuando pase el tiempo, muchos recordarán este día como el día en que inauguramos un césped sintético. Pero quienes conocemos la historia sabemos que detrás de esta obra hay mucho más”.
“Hoy celebramos todo lo que fuimos capaces de construir juntos. Celebramos la perseverancia. El esfuerzo. El compromiso. La capacidad de trabajar en equipo. Y, sobre todo, la convicción de que los sueños se pueden cumplir cuando hay una comunidad dispuesta a sostenerlos”.
“Esta cancha es para nuestros jugadores y jugadoras de hoy, pero también para quienes vendrán. Para los niños y niñas que darán aquí sus primeros pasos en este deporte. Para los jóvenes que encontrarán en el club un lugar de pertenencia. Para las familias que seguirán acompañando. Y para todos aquellos que todavía tienen sueños por cumplir dentro de Parque Esperanza”, enfatizó.
“Somos la representación de todo lo bueno que se puede construir trabajando en comunidad. Somos la primera escuela de Hockey de barrio que tiene su cancha de césped sintético. Somos Parque”, concluyó.
Y es así. La cancha de césped sintético ya es una realidad. Y desde ahora, cada entrenamiento, cada partido, cada gol y cada nueva generación que pise ese terreno llevará consigo parte de una historia construida a fuerza de compromiso, perseverancia y trabajo colectivo. El cual demuestra que, cuando una comunidad trabaja detrás de un mismo sueño, finalmente puede hacerlo realidad.

Un sueño que comenzó a tomar forma
La historia comenzó en 2023, cuando la Escuela de Hockey Club Parque Esperanza decidió ir por un objetivo ambicioso: construir su propia cancha de césped sintético.
La institución, que desde hace 28 años trabaja en la formación de jugadores y jugadoras, no solo tiene como objetivo el crecimiento deportivo. La familia, el compañerismo y la solidaridad son también pilares de un espacio que entiende al deporte como una herramienta de formación y encuentro.
Por eso, la construcción de la cancha representaba mucho más que una obra. Era la posibilidad de ofrecer mejores condiciones para la práctica del hockey y, al mismo tiempo, dejar sentadas las bases para las futuras generaciones.
Para conseguirlo, comenzaron a realizar diferentes actividades y eventos destinados a recaudar fondos. El proyecto necesitaba del acompañamiento de toda la comunidad y así lo expresaban desde Parque Esperanza en aquel momento.
“Para llevar a cabo esta noble iniciativa, necesitamos del respaldo y la colaboración de la comunidad de Luján. La construcción de esta cancha de césped sintético no solo beneficiará a los jugadores actuales, sino que también sentará las bases para futuras generaciones de deportistas, quienes podrán disfrutar de un entorno propicio para su desarrollo deportivo y personal”, habían señalado a LUJANHOY.
La alfombra, otro paso enorme
Pasaron los meses y el esfuerzo comenzó a dar sus frutos. A principios de 2025, Parque Esperanza consiguió adquirir la alfombra de césped sintético que necesitaba para su cancha. La superficie fue comprada al San Isidro Club (SIC), y aquel momento significó un avance enorme para un proyecto que durante años había parecido lejano.
Pero conseguir la alfombra no significaba haber llegado. Por delante quedaba todavía una nueva etapa: preparar el terreno y realizar los trabajos necesarios para poder instalarla.
“Esta adquisición es un gran logro para el club y una muestra del compromiso con el deporte y la comunidad de Luján. La cancha de césped sintético será un espacio deportivo de primer nivel, donde los jugadores podrán entrenar y competir en condiciones óptimas”, habían explicado desde la subcomisión de Comunicación de Hockey Parque Esperanza.
La alfombra estaba. El sueño, cada vez más cerca.
“Tarda en llegar… y al final, hay recompensa”
Finalmente, en julio de este año, llegó otro de los momentos más esperados: comenzó la obra de instalación de la cancha sintética.
Después de tantos años de trabajo, la transformación del predio comenzó a hacerse visible. Aquello que durante mucho tiempo había sido un proyecto, una meta y una ilusión, empezaba a tomar forma frente a los ojos de quienes habían trabajado para conseguirlo.
“Es un sueño que venimos persiguiendo hace muchos años”, expresaron desde la institución al mostrar los avances.
Y resumieron el sentimiento de toda la comunidad con una frase: “Tarda en llegar… y al final, hay recompensa”.
“Después de años de trabajo, esfuerzo y de no bajar los brazos, comenzó la obra de instalación de nuestra cancha sintética”, agregaron.
En ese momento, también agradecieron a sus asociados, familias, jugadores, jugadoras y al equipo de entrenamiento. Todos, de una u otra manera, habían sido parte de un camino que estaba entrando en su etapa final.









