Uno de los homicidios más estremecedores ocurridos en Mar del Plata continúa sin respuestas. Quince años después del asesinato de Daniel Oliva, el crimen permanece impune luego de que la causa prescribiera en 2023, sin imputados ni condenados.
El hecho ocurrió el 21 de julio de 2011, apenas horas después del Día del Amigo. Una columna de humo que salía de una vivienda de calle 13 al 500, en el barrio Playa Serena, alertó a albañiles que trabajaban en una obra cercana, quienes dieron aviso a los bomberos.
Cuando los servidores públicos lograron controlar el incendio descubrieron una escena escalofriante. El cuerpo de Daniel Oliva, de 50 años, presentaba múltiples puñaladas y tenía la hoja de un cuchillo incrustada en la cabeza. Poco después se determinó que el fuego había sido provocado para intentar borrar las evidencias del homicidio.
La autopsia confirmó que la víctima había recibido varias heridas cortantes y que el incendio fue iniciado cuando ya había fallecido, con el objetivo de ocultar el crimen.
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Una investigación con pocas pistas
Según reconstruyó La Capital, desde el inicio la investigación estuvo condicionada por las escasas evidencias disponibles. Oliva vivía solo, cobraba una jubilación por invalidez y mantenía pocos vínculos personales, lo que reducía significativamente las posibilidades de reconstruir sus últimos movimientos.
Además, no existían signos claros de robo, ya que el estado de desorden de la vivienda era habitual, según declararon personas que conocían a la víctima.
La causa quedó a cargo del entonces fiscal Paulo Cubas, quien intentó avanzar mediante testimonios de vecinos y diferentes peritajes.
La única línea investigativa se desmoronó
Dos días después del hallazgo del cuerpo, la Policía realizó un allanamiento en la vivienda de un hombre de 41 años, de nacionalidad paraguaya y conocido de Oliva, quien registraba antecedentes por delitos contra la propiedad.
Durante el procedimiento fueron secuestradas prendas con manchas que podrían haber sido de sangre. Además, la bicicleta del sospechoso había sido encontrada en la casa de la víctima, mientras que algunos vecinos aseguraron haberlo visto merodeando la zona el día del crimen.
Sin embargo, ninguno de esos elementos pudo convertirse en una prueba concluyente. Los análisis periciales no lograron vincular las manchas con el homicidio y tampoco aparecieron testigos ni nuevas evidencias que permitieran formular una imputación formal.
El hombre nunca fue detenido y la investigación perdió impulso con el paso de los años.
Un crimen que quedó impune
Durante más de una década, efectivos de la División Homicidios de la DDI, Policía Científica y personal de la comisaría decimotercera continuaron realizando distintas diligencias, aunque jamás pudieron establecer quién asesinó a Daniel Oliva ni cuál fue el móvil del ataque.
Finalmente, en 2023 la causa prescribió, lo que cerró definitivamente la posibilidad de perseguir penalmente al autor del homicidio.
De esta manera, el incendio provocado para ocultar el asesinato, las múltiples puñaladas y la hoja de un cuchillo incrustada en la cabeza de la víctima siguen siendo las únicas certezas de un crimen que, 15 años después, permanece envuelto en el misterio y la impunidad.





