Con un fuerte sentido de memoria, identidad y compromiso con la paz, la comunidad del Colegio San Patricio de Mercedes llevó adelante un emotivo homenaje que tuvo como protagonistas a un olivo y un mural, dos expresiones destinadas a mantener viva una historia que forma parte de la identidad de la ciudad.
La iniciativa se desarrolló en un año especialmente significativo para la comunidad palotina, al cumplirse 140 años de la llegada de los primeros sacerdotes de la Sociedad del Apostolado Católico (Palotinos) a la Argentina, cuya primera fundación se concretó en Mercedes a fines de agosto de 1886. Al mismo tiempo, se conmemoran 50 años del martirio de los cinco religiosos palotinos asesinados el 4 de julio de 1976 en la denominada Masacre de San Patricio, durante la última dictadura militar.
En ese contexto, la plantación del olivo adquiere un profundo valor simbólico. El árbol fue elegido como representación de la paz, la vida y la esperanza, pero también como una forma concreta de dejar una marca en el espacio público y recordar una historia que, para la comunidad palotina, continúa siendo memoria viva.
Durante el acto, el padre Pablo Bocca destacó especialmente el vínculo histórico entre Mercedes y la congregación. “Mercedes fue el lugar donde se fundó la primera comunidad palotina en el país hace 140 años”, recordó. En ese sentido, explicó que el olivo constituye un reconocimiento de la comunidad hacia la ciudad que recibió a los primeros religiosos.
“El olivo, símbolo de paz, vida y esperanza, es un regalo de nuestra comunidad a la ciudad de Mercedes por habernos recibido desde 1886”, expresó.
El sacerdote remarcó además que la historia de los palotinos no debe ser entendida como un acontecimiento distante, sino como parte del presente de la institución y de la ciudad.
La iniciativa también tuvo una fuerte participación de los estudiantes. El mural inaugurado fue realizado por alumnos del Colegio San Patricio durante los días previos, convirtiendo el homenaje en una experiencia colectiva en la que las nuevas generaciones tuvieron un papel central.
La Municipalidad acompañó el proyecto mediante la cesión del espacio y la provisión de materiales necesarios para la realización de la obra. Participaron el senador nacional Eduardo «Wado» de Pedro; el intendente municipal Juan Ignacio Ustarroz; el secretario de Educación, José Pisano; el responsable de Relaciones con la Comunidad, Fernando Massón; la coordinadora de Derechos Humanos, Mara Quiroga; el subsecretario de Servicios Públicos, Luis Ponce; el director de Espacios Verdes, Darío Taramasco, integrantes de la comunidad palotina y allegados como Silvia Fasce, Marcelo Heredia y Mabel Riveiro.
Luego de la plantación del árbol y de una bendición y oración colectiva, el intendente Juan Ignacio Ustarroz, exalumno del Colegio San Patricio, puso el acento en la necesidad de sostener la memoria como una herramienta para construir una sociedad basada en el respeto y la convivencia.
En su reflexión, vinculó el recuerdo del martirio de los cinco religiosos con la importancia de prevenir las distintas formas de violencia que atraviesan a la sociedad.
“El ‘Nunca Más’ del 83 nació para frenar la violencia extrema, pero esa violencia siempre empieza antes, con la descalificación de la palabra y los discursos de odio”, señaló.
Por eso, consideró que el olivo representa mucho más que un homenaje histórico: es también una invitación para el presente.
El acto tuvo además una dimensión especialmente significativa por la participación de docentes y estudiantes de 4°, 5° y 6° año, quienes acompañaron la ceremonia y formaron parte de la construcción de este nuevo espacio de memoria.
La jornada comenzó con la plantación del olivo en calle 16 y 21 y continuó con la inauguración del mural ubicado en calle 1 y 21. Allí, integrantes de la comunidad colocaron tierra al pie del árbol, completando simbólicamente la intervención.









